La suerte nos puso en rojo

Tras el receso, un nuevo comienzo fallido puso a Quilmes en la vieja y conocida situación de estar muy complicado respecto a su lugar en Primera.
Colorado el Cervecero.

Colorado el Cervecero.

El ciclo de Falcioni, truncado como es costumbre con la mayoría de los técnicos que pasan por acá, fue malo y negativo. Intento de proyecto caro que se desvaneció sin efectividad, sin gustar más que por momentos en la cancha, y definitivamente desagradando en lo numérico. Se perdió casi siempre de local, se consiguieron menos puntos que partidos disputados, y por más que reiteradamente se nos habló de actitud y trabajo serio, pasó más de medio torneo y nunca se salió de ese discurso.

No digo que no se haya laburado -o intentado-, que haya faltado actitud o que las intenciones hayan sido malas. Sí remarco que sea como sea, si no estamos últimos es solamente porque tenemos suerte de que haya equipos penosamente peores que nos mantienen relativamente lejos de esa posición. Quilmes no se alejó de ella por mérito propio, y lo más peligroso de estar salvándonos de casualidad, es que esta lotería es una variable momentánea e inmanejable que un día se acaba. Si no dejamos de usarla de apoyo y empezamos a madurar, nos vamos al descenso sin escalas.
El encargado de quemarse las manos con este fierro caliente, es Facundo Sava, y yo me planteo una pregunta tan inquietante como irónica: ¿será el Colorado la solución para un Cervecero en rojo?
Adrián Franco Sala- @Adrian28qac
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A cambiar la cara

Resultados negativos y formas que no ayudan. Adrián Franco Sala analiza el presente de Quilmes, luego de un partido como local, y en vísperas de un viaje a La Plata.

Julio, el equipo debe cambiar la cara.

Julio, el equipo debe cambiar la cara.

Sigue el Quilmes de los partidos malos y la falta de contundencia. La jornada en el Centenario ante Godoy Cruz dijo que entre muchas situaciones flojas, tuvimos tres muy claras y no supimos definir, que tranquilamente podría haberse ganado; aunque también dijo que sobre la hora nos salvamos con un palo impresionante que nos habría tirado el mundo abajo porque las ideas no nos alcanzaban. A grandes rasgos, las cosas no son muy diferentes de como fueron en el comienzo.

Claro está que la cara visible -casualmente con una expresión bastante fea- es la de Falcioni, que a pesar de las presiones, decidió quedarse en su cargo. Y a los hinchas, ¿cómo les cae que se quede? A la mayoría no le gusta, pero esperan que si se queda, le salgan las cosas más seguido como sucedió en este último tramo.

Con todo en contra, el DT dijo que si sacaba 4 de 6 en el torneo local, se quedaba, y en caso contrario, se iba. Los sacó aparte de haber pasado en la Copa Argentina y, desde que lo apretaron, ganó 2 y empató 1 entre ambos torneos. El plus fue que desde entonces, el Cervecero no recibió goles en contra, cosa que no había podido conseguir.

No convence más allá de que ahora aparenta ser menos amarrete, pero guste o no, el técnico hizo lo que dijo para quedarse y hay que aguantarlo a favor o en contra. Estamos todos a la espera de un cambio, ya sea desde la mentalidad del entrenador actual que se refleje en la cancha, o directamente un cambio de director que renueve el aire. Pero que sea ya.

A media luz

Entre tinieblas y destellos se desenvuelve el andar de este Quilmes. Adrián Franco Sala, nuevamente, con su opinión de lo que dejó Quilmes en cancha.
Quilmes le ganó Arsenal, jugando mal.

Quilmes le ganó Arsenal, jugando mal.

El Decano juega mal y las derrotas indefendibles lo hunden en las penumbras. Gana un partido, muestra una buena versión, ilusiona e ilumina. En un parpadeo, deja a todos pasmados por lo lamentable de su rendimiento, el panorama se opaca y cuando parece que ya es totalmente tenebroso, confirma que la oscuridad puede ser aún más oscura y pega dos caídas seguidas. Como si esto no fuera bastante desconcertante, le pone incandescencia al vacío y gana un encuentro con claridad y buen juego, para pocos días después conseguir otra victoria necesaria pero muy sufrida y cuestionada. La noche se hace día en un instante pero nunca se sabe en qué momento los ojos pueden volver a quedar ciegos.

Eso es el Cervecero. Bochorno con Sarmiento; autoridad contra Crucero del Norte; falta de temperamento ante Belgrano; displicencia con Unión; jerarquía contra Sportivo Belgrano; y Arsenal no existe, no sé si contarlo porque se le gana con la camiseta de alguna u otra forma. Otra explicación no hay para que se haya vuelto a ganar de visitante después de más de un año justo en su cancha y sobre la hora. Y ni hablar del antecedente inmediato que dice que de los dos partidos que ganó el horrible equipo del semestre pasado, que salió último y cómodo, uno haya sido contra ellos en una paliza terrible que no tenía lógica. Hijos son hijos.
Lo bueno de la situación es que por primera vez en ya ni sé cuánto, Quilmes ganó dos al hilo, al margen de que hayan sido por competencias paralelas. Haber pasado de ronda en la Copa Argentina sin sobresaltos y con justicia, es importante porque se consiguió hacer pesar la diferencia de categorías, lo que a muchos hoy les cuesta como nos suele suceder a nosotros la mayoría de las veces. Que se haya mantenido el envión con un triunfo de visitante que cortó una racha larguísima, suma mucha confianza también. Aunque haya sido a Arsenal.
Lo malo es que vivimos de urgencias y no se puede ni pensar en relajarse y respirar tranquilos. Es sabido que un mal resultado de local contra Godoy Cruz, equivaldría a ser devorados por un agujero negro sin resplandores a la vista. Otra vez.
Por lo menos, así lo siento yo.
ADELANTADO CERVECERO – @Adrian28qac

En busca de buen puerto

Finalmente sucedió lo que un día tenía que suceder. Quilmes jugó mucho, mucho mejor que el rival en lo que debe haber sido el primer partido en el cual fue dueño de la posesión. Aparte capitalizó con goles. Si bien es verdad que pudo haber convertido más y estuvo impreciso en muchos momentos, no es poco haber conseguido un triplete. 
La nota semanal de Adrián Franco Sala, con Quilmes victorioso.

La nota semanal de Adrián Franco Sala, con Quilmes victorioso.

Lo cierto es que Crucero del Norte casi no generó peligro y exigió muy poco a nuestra defensa, que aunque falló poco, alcanzó para el gol en contra de cada fecha. Igualmente, al margen de un rato posterior al descuento cuando comenzó a sentir algo de miedo y dejó que se agrandara la visita, el Cervecero fue claro dominador. Y cuando llegó el 3 a 1, sólo restó esperar el pitido final aunque sin dejar de generar.

En conclusión, sin ser una maravilla, el Quilmes de esta semana fue totalmente distinto al de la anterior, con ratos de muy buen fútbol e interesante triangulación de pelota. No es como para olvidarse de todo y dormirse tranquilos, pero sí algo sumamente favorable en comparación a lo trágico de la vez pasada.
Espero no equivocarme si digo que con Crucero encontramos el Norte.
Por lo menos, así lo siento yo. 
ADELANTADO CERVECERO – @adrian28qac.