El último día de Julio

Cualquier distraído diría que la postulación del título es errónea y que en realidad son 11 los días que faltan para que termine el mes. Aunque claro, para el hincha de Quilmes el tiempo se volvió más corto, y también más largo. Julio César se retira hoy, terminando con una agonía de un cuerpo que hace rato no tenía signos vitales. Sigue leyendo

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Fue un placer verte otra vez

Nota de Hernán Ferraro como despedida para Chapu.

Nota de Hernán Ferraro como despedida para Chapu.

Se me hielan los huesos al verlo jugar, al verlo correr y entregarse a cada pelota como si fuera la última. Contagia, se mueve y lucha. Está en una guerra, pero pelea con el corazón. Casi como una relación estructural, como un sistema orgánico se desplaza por los puntos necesarios y justos. Cuando los de arriba suben, el equilibra el medio. Cuando el equipo contrario avanza a paso firme, él los enfrenta de frente, con la espada en la mano y con el alma en las piernas.

Casi como en una película de ficción destrona el medio campo de las camisetas contrarias, con la picardía de un grande genera la falta, la inventa. Roba la pelota, lo espera… Sabe que el rival viene con intenciones de comerlo crudo, pero él espera. Llega el topetazo al poner el freno de mano, cae y toma la pelota con los brazos. Para todos es mano, pero el árbitro cobra falta. Saca, recorre el campo como un león que volvió a su selva, esperando el reconocimiento de su esfuerzo. Y lo tiene.

Es un hincha jugando dentro de la cancha, sea o no así, eso muestra. Así lo vive y así lo contagia. Estalla la popular cuando la agarra, y genera los aplausos de la platea preferencial que siempre insulta. Pero con él no… El sonido es ensordecedor. Sería imposible enojarme con vos si te vas, porque volviste sabiendo que tenías todo en contra, todo menos esta gente. La gente que te ve y tiembla, que tiene ganas de entrar a correr con vos y que no entiende como muchos jóvenes no se contagian.

Eduardo Galeano aseguró que somos un “mar de fueguitos”. Aseguraba que todos tenemos una luz propia que nos diferencia de los demás. Hay grandes fuegos y fuegos pequeños, algunos fuegos son serenos y ni se enteran del viento; hay fuegos locos que llenan el aire de chispas y también fuegos bobos que no alumbran ni queman. Pero también hay otros que arden con tanta fuerza, que quien se acerca se enciende…

Este domingo, seguramente sea la última vez que te vuelva a ver con la blanquita. Ojalá que no. Pero sea cual sea tu decisión, soy feliz de haberte visto otra vez por acá, en tu casa, de donde espero no te vayas nunca. Gracias por todo, gracias por volver, para mí es como si nunca te hubieras ido.