El día del 10

Miguel Eduardo Caneo volverá a vestirse de blanco. Hoy por la tarde firmará su contrato en la Sede Social.

La 10 en su espalda, la cinta en su brazo. Es sólo cuestión de tiempo para retratar el momento.

Volvió. Al fin, lo estábamos esperando hace tiempo. Ayer por la noche se dio la confirmación que transmite un impulso anímico único. Sólo él puede generarlo. Estallaron las redes sociales, los comentarios alegres. Hacía mucho que los hinchas no tenían una noticia tan grata. Miguel vuelve a su casa, Caneo se vestirá de blanco una vez más y estamos todos contentos.

Es el día del 10, en nuestras redes no habrá otra cosa que su nombre. La felicidad de él se traslada a los hinchas. Es mucho lo que genera el socio número 74.535 de la institución. Fue larga la espera, la última vez que pisó su casa fue con la camiseta de Arsenal de Sarandí y nos hizo un gol, porque siempre puede doler un poquito más.

Ése día se emocionó, nada de demagogia. Salió así. Estaba en el banco de suplentes y cuando ingresó, la cancha se puso de pié para corearlo, se acercó al centro del Centenario y levantó su brazo. Ya en aquel entonces decían que estaba acabado, que no podía más. Lateral desde la izquierda, que derivó en un centro y el 10 cabeceó. Gol. Se dio vuelta y se tapó el rostro con la camiseta, increíble.

Está de vuelta y esta tarde firmará el vínculo con la institución.

Pero no hubo silbidos, nada. Aplausos nuevamente. Si el tipo había hecho que la cancha de Colón lo aplauda, no había dudas que acá, pese a todo, lo íbamos a mimar. Después de éso fue esperarlo para volverlo a ver, pero con la blanquita. Lo de Arsenal había sido mucho.

Mercados de pases sin novedades, vinieron varios en ese lapso. Pero lo de Miguel no pudo ser. Dejemos atrás las razones, ya pasó. También, olvidemos lo del último tiempo, ya está. “Para que Quilmes crezca se tienen que acabar ese conventillo”, afirmó con soltura anoche en FMSur. Olvidemos entonces.

Lo mejor está por venir. El retorno del 10 no se trata de lo deportivo nada más. “Nos enseñó a vestir la camiseta de Quilmes”, expresó Chirola Romero una vez. Por ahí viene la mano. El Cervecero transitará una durísima B Nacional y es necesario que los más chicos – que serán muchos – tengan un ejemplo de dónde aferrarse para no dudar a la hora de representar a la institución.

Será un referente, lo veremos jugar porque se lo va a ganar. Sólo piensa en entrenarse para poder estar a la par del resto. Será el capitán y en la B Nacional, con números del 1 al 18 entre titulares y suplentes, más de una vez lo veremos usar la 10 -que le queda pintón-. Y él estará contento, pese a lo grande de la responsabilidad que lleva a cuestas.

No hay jugador que pueda representar lo que el 10. Una cuestión de identidad.

En el peor momento de todos, cuando todavía no firmó nadie, sus ganas y amor por la institución están de vuelta. A las 17 en la Sede Social firmará el contrato que lo transformará en el primer refuerzo de Quilmes de cara a una dura B Nacional. Será el primero de muchos y el más importante. Qué placer verte otra vez Miguel, te estábamos esperando desde hace tiempo. Gracias por volver.

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